Hace unos diez años que murió Peter Jackson, un
importante representante del gobierno de los Estados Unidos. Su muerte se creyó
que fue debido a un ataque al corazón; nada hacáa sospechar que pudiera haber
sido un asesinato, pues a su edad aumentaban las probabilidades de sufrir un
paro cardíaco y su cuerpo, además, no mostraba señal alguna de violencia. Nadie
dudó ni cuestionó el informe de los policías, excepto Caterina, una detective
desconfiada, aventurera y solitaria, con poca experiencia, pero con múltiples virtudes.
Caterina, diez años después, decide encontrar al
asesino y desenmascararlo. De los varios testigos sólo uno está vivo y la única
información que tendrá de él será su sobrenombre, Aki. Caterina pero no se
rendirá hasta averiguar qué pasó esa noche en la sala de reuniones en que
Jackson se encontraba y quién fue el verdadero culpable de su muerte.
Una historia en la que testigos y sospechosos se
confunden hasta el final y que no dejará indiferente a nadie.
