Soy
Alfonso Domínguez. Trabajo en la plataforma de Twiter, y formo parte de la
sección que se encarga de decidir si los comentarios publicados en la red
social son o no aptos y si es necesario su bloque o supresión definitiva.
Mi
faena es importante ya que miles de persona usan Twiter y expresan su punto de
vista en él. El problema llega cuando la opinión de uno ofende a otro. Es por
esto que la plataforma deja al alcance del usuario formas de bloqueo y
eliminación de comentarios o cuentas. De todos modos, es importante saber
cuándo una opinión se convierte en una ofensa, término muy subjetivo. Es por
eso que la red social tiene una serie de parámetros de bloqueo, que depende
mucho de la actualidad y de las distintas presiones, tanto populares como
gubernamentales. Y estoy convencido de que, tal y como dicen algunos, no
siempre es justo ni efectivo.
En
nuestro caso, también observamos que el anonimato de la persona puede ser un
problema. Por ejemplo en la identificación o la búsqueda de la responsabilidad
de una ofensa.
En
resumidas cuentas, considero que la libertad de expresión es un derecho
fundamental del que todos debemos poder gozar, también en las redes sociales.
Pero debemos ser lo suficientemente maduros como para opinar con
responsabilidad y respeto a los demás.
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